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sábado, noviembre 22, 2003

Pasión de los fuertes 

Pacto de Justicia (Open Range, Estados Unidos, 2003) Dirigida por Kevin Costner. Con Kevin Costner, Robert Duvall, Diego Luna y Annette Bening.
Ficha Técnica.
ESTRENOS
Puntaje: 10. En los diarios: Diego Lerer (Clarín): 6; Fernando López (La Nación): 6; Luciano Monteagudo (Página/12): ; Diego Curubeto (Ambito Financiero): 8.


Pacto de justicia es la obra (maestra) de un director como Kevin Costner que de tan clásico puede ser acusado de tozudo, un cineasta que ya había demostrado esa férrea veta en sus colosales (en todas las capas y sentidos posibles) films anteriores, Danza con Lobos y El mensajero. Pacto de justicia dista de ser una celebración de un género tan subvalorado como el Western, es sino la convicción hecha cine de un director acerca de la vigencia, la importancia y el candor de aquella naturaleza cinematográfica. Del crepúsculo al amanecer, es decir desde Los imperdonables de Clint Eastwood a Pacto de Justicia de Costner, dos paraísos extremos que reconquistan la tradición narrativa clásica para inducir elementos de rejuvenecimiento, una utopía tan simple que ambos directores cumplen y dignifican. En Los imperdonables dominaba el corazón y las tinieblas, un film melancólico que reflexionaba (arqueaba) acerca del fin del género. En cambio en PDJ la luminosidad ennoblece a la película, dotándola de una belleza que permite -aún en la lluvia- el anclaje en campos verdes (tierras natales) de códigos genéricos. Allí será donde la sangre de héroes inundará a un guión que cuenta una-que-sabemos-todos y permitirá la firmeza mediante la dignidad de sus arquetipos con sensatez y sentimientos. Costner filma con pasión, a través de imperios (de Sturges, de Aldrich, de Mann) que contraatacan, la historia de Charley Waite y Boss Spearman (Robert Duvall), doliente y seco el primero, un cowboy old school el otro, una amistad que pondría de pie al viejo Hawks. Ambos son avasallados por la historia, dejados de lado por la civilización y por eso generan una empatía adictiva, un don fordiano utilizado eruditamente por Costner. Y si de Ford hablamos, la mujer (Annette Bening) es una mujer decidida y fuerte. Es ella quien los expone vulnerables borrando la falsa autosuficiencia y crea la cordura entre sentimiento y violencia (también sucede entre los amigos). La amenaza de aquella amistad por parte de un estanciero que les ordena qué hacer valdrá sus propias vidas, tan nobles y radicales como las decisiones del director. Pero Costner no es consecuente y desarticula las convenciones genéricas cuando pueden devorarlo. El duelo final es un prodigio de puesta en escena y está narrado de una forma poco común. Vemos todo lo que sucede sin perder ningún extremo del combate, saturado de modernidad sonora y visual. Costner, gracias a su sabiduría garantizada e hidalguía para con el mejor género ever, logra hacer de Pacto de Justicia uno de los mejores Westerns de todos los tiempos.
Juan Manuel Dominguez.

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