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domingo, agosto 31, 2003

Del amor y otros demonios 

Amar te duele (México, 2002). Dirigida por Fernando Sariñana. Con Luis Fernando Peña, Martha Higareda y Ximena Sariñana.
Ficha técnica
ESTRENO
Puntaje: 1

En Amar te duele la expresión desborda el contenido. Fernado Sariñana, a pesar del arsenal técnico que descarga en su película, no puede ofrecer una mirada nueva sobre las cosas. Solicita la licencia de Romeo y Julieta, pero nunca penetra en relato. Sariñana pretende captar la pasión explotando el cambio color/blanco y negro para acentuar el dolor; intenta exponer la pasión del protagonista (Luis Fernando Peña) por la historieta con secuencias en split-screen (división en dos del campo visual) y multi image (pantalla fragmentada en tres zonas de formato variable), mas no sale airoso, ya que esta cualidad del personaje no cuenta a la hora de transmitir el frenesí de su amor por Renata (Martha Higareda). Como si esto fuera poco, sigue tanteando con su escritura y comienza a subrayar (con línea doble) miradas, gestos, actitudes que denotan la diferencia de clases y acentúan las circunstancias sociales que condicionan el amor de los jóvenes.
La película es el colmo del artificio. No es que no aprecie el artificio, adoro la exageración, la expresión y la explosión de la belleza. Amar te duele rebasa de los bordes, agota por acumulación; el dispositivo que arma Sariñana está lejos de originar efectos explosivos. El director no puede articular los recursos que emplea, ni mezclar las canciones que coloca cual emisora radial, tampoco muestra actores que sepan cargar con el peso del amor en circunstancias extremas.
Sariñana se inscribe, en este tiempo del cine, como partidario tardío del romanticismo. El destino del realizador mejicano es trágico; FS es incapaz de doblegar el material evocado a su estilo. En el cine lo que cuenta es el lenguaje, el director parece advertir este problema, pero no consigue articular su escritura en su denso armatoste.
Entre las maravillosas historias mejicanas hechas telenovelas y Amar te duele hay un abismo infinito. En los noventa, llegaron a la televisión argentina la verdaderas historias del amor socialmente condicionado: María Mercedes (1992), Marimar (1994), María la del barrio (1996) y Rosalinda (1999), fantásticas y extenuantes novelas protagonizadas por Thalía. Esas historias mejicanas, también recordaban la romántica lucha de clases, aunque supieron darnos arte.
María Marta Sosa.

sábado, agosto 30, 2003

Los twist 

Básico y letal (Basic, Estados Unidos, 2003). Dirigida por John McTiernan. Con John Travolta, Connie Nielsen y Samuel L. Jackson.
Ficha técnica
ESTRENO
Puntaje: 7

Warning: Esta crítica contiene varios "spoilers" que pueden afectar el disfrute de la película y de los que es imprescindible hablar, así que es recomendable leerla después de verla. Ah, véanla.

Básico y letal es la película de plot-twists para acabar con las películas de plot-twists, aquel subgénero a veces horrible y a veces no, que se puso de moda con la sobrevalorada Los sospechosos de siempre de Bryan Singer y cuyo mejor exponente tal vez sea la excelente Criaturas Salvajes de John McNaughton. Son películas que se resignifican cada tres minutos debido a una imposible cantidad de vueltas de tuerca, y cuyos finales suelen resignificar más todavía, o directamente negar, lo que se venía contando.
Esto último es exactamente lo que ocurre con Basic. Pero le agrega una capa más, y es la de la autoconsciencia. Si hasta ahí uno pensaba que la película pasaba de vuelta de tuerca disparatada en vuelta de tuerca disparatada de manera terriblemente manipuladora y casi incoherente, es cuando llegamos a ese final divertidísimo y más disparatado todavía -que recuerda al de Nueve reinas y, por consecuencia, al de Casa de juegos de Mamet- que nos damos cuenta que sólo estuvieron jugando con nosotros (tanto los personajes como McTiernan y el guionista James Vanderbilt). Ese final no sólo resignifica (y anula) todo lo que la película venía contando de manera rashomónica, sino que también nos da a entender que sólo estaba riéndose de aquel subgénero twister, que nada era en serio. Por si quedaban dudas, el film termina con un primer plano de Johntra mirando a cámara y haciendo(nos) un gestito de complicidad. Excelente.
Es verdad que Basic es un tanto decepcionante viniendo de John McTiernan, uno de los mejores directores de la actualidad (recordar obras maestras como El último gran héroe, Duro de matar y 13 guerreros, por decir sólo algunas). Algunos momentos no están muy bien filmados -otros si- y hay una inclusión bastante molesta y arbitraria de la excelente canción Natural Blues de Moby. Pero es divertida y simpática (sobre todo luego de una segunda visión), los actores son todos queribles y el final es... bueno... hermoso.
Juan Martínez.

Los cuatro fantásticos 

Los Simuladores (Argentina, 2002). Dirigido por Damián Szifrón. Con Federico D´Elía, Alejandro Fiore, Diego Peretti y Martín Seefeld.
Ficha técnica
TV
Puntaje: 9

Existe un universo distinto: Los Simuladores. Un universo que resulta ser ostentosamente absurdo pero decoroso e histriónico, que al sistema le hace críticas políticas y sociales sinuosas (al límite de lo ejemplar y bordeando lo cotidiano), que brilla con un humor irresistible y es absolutamente honesto. Tiene historias/casos que uno no puede dejar de ver y el cariño de los espectadores hacia los personajes es poco usual. Szifrón, el padre de la criatura, disfruta la aventura clásica y propone un programa popular, inteligente, con segundas y terceras líneas, que atrapa a todos los sectores de la población.
Los simuladores son rígidos en su trabajo y en su vida. Tienen disciplina y ejercen tácticas militares pero a la vez se burlan de ellas. Parecen mirar el sistema desde arriba, siempre en tercera persona, sin dejar cabos sueltos. Eligen sus trabajos y hacen justicia siendo siempre fieles a una ética prescripta e histórica.
La aventura en esta segunda temporada estuvo de la mano de Verne y Conan Doyle. Pero además de la literatura de género, Szifrón maneja muchos recursos cinematográficos que están cada vez mas expuestos en esta segunda temporada. Es notoria la influencia y admiración a Cameron, Spielberg, Woo, Eastwood, Lucas, Coppola y clásicos como Hawks, Ford, Wilder e inclusive Hitchcock.
En esta temporada se utilizó el personaje de Milazzo, que regula más que nunca a la serie con continuidad y que hace registrar a los héroes frente a su enemigo número uno. Los capítulos tienen tramas completas de casos (generalmente uno o dos) que siempre acompañan al crecimiento y acercamiento de Milazzo, que en los primeros capítulos rescribe a un perfecto Terminator. El espacio de construcción es similar al de series como Nikita, Camaleón o El fugitivo, que también tenían o tienen sus historias propias, pero están narradas en ejes particulares que se relacionan entre capítulos por contigüidad. Los cuatro son hombres, parecen solemnes, pero particularmente uno de ellos tiene un costado cariñoso muy expuesto. Medina en esta segunda temporada explotó con su ternura frente las increíbles miradas destructoras de Lampone.
Los Simuladores no es un producto que parece cinematográfico, es un producto televisivo que utiliza con habilidad herramientas del cine. Cosa que otros no hacen. No respetan a sus padres. Ahí esta la diferencia.
Leandro Rosenzveig.

viernes, agosto 29, 2003

Imitación del cine 

El fondo del mar (Argentina, 2003). Dirigida por Damián Szifrón. Con Daniel Hendler, Gustavo Garzón y Dolores Fonzi.
Ficha técnica
ESTRENO
Puntaje: 9

Esta primera película de Damián Szifrón no se parece a nada de lo que el cine argentino ofreció este año. Ni al llamado “nuevo cine argentino” (que para quien escribe sí existe) ni a esas películas que se pretenden industriales y populares y que no son más que patéticos productos que no alcanzan una mínima corrección formal. Szifrón se ubica lejos de este contexto y se asume como heredero de la tradición clásica de grandes narradores que incluye a Raoul Walsh y Clint Eastwood, a Alfred Hitchcock y James Cameron, a Howard Hawks y Peter Bogdanovich, todos ellos artistas que comparten la capacidad de contar historias a través de imágenes. Y siguiendo esa tradición queda emparentado con uno de sus máximos representantes actuales: Steven Spielberg. Particularmente con su última obra maestra, Atrápame si puedes. No solo porque ambos juegan a ser Hitchcock sin que el disfraz extra-large del máximo genio que dio el cine les quede grande, sino porque en cada plano, en cada cita, en cada detalle, demuestran un incondicional amor por el cine. Tanto las gigantes aventuras de Leonardo Di Caprio como la pequeña aventura nocturna de Daniel Hendler, son registradas por Spielberg y Szifrón con el mismo placer por hacer cine, por contar una historia, por entretener, por jugar a ser alguno de sus admirados directores y a la vez hablar de obsesiones propias. Todo esto para generar finalmente un mundo propio, que en el caso de Szifrón está hecho de historias ordinarias atravesadas por una fantasía alimentada de aventura, suspenso y humor, fantasía que da lugar a situaciones que podrían catalogarse como “de película”, donde la vida imita al cine. Porque todo lo que pasa en El fondo del mar (y también en Los simuladores) es concebible sólo en mundos de ficción, más precisamente en una pantalla, ese espacio que Szifrón llena de pequeñas aventuras, de pedacitos de vidas extraordinarias que merecen ser contadas. O sea, de pedacitos de cine.
Sebastián Núñez.

Corre, Lara, corre 

Lara Croft Tomb Raider. La cuna de la vida (Lara Croft Tomb Raider: The Cradle of Life, Estados Unidos, 2003). Dirigida por Jan de Bont.
Ficha técnica
ESTRENO
Puntaje: 7

En el año 2001, Lara Croft Tomb Raider, dirigida por el incompetente Simon West, alcanzó nuevas marcas en lo que a decepciones cinematográficas se refiere. Azorados frente a tal bodrio, miles de fans optaron (bah, optamos) por no rendirnos y pedimos esperanzados una secuela mejor. Pedido ridículo si los hay, ya que no se podía hacer una peor película que la que ya se había hecho. Ridículo o no, nuestro sueño se hizo realidad, Simon West fue reemplazado por Jan De Bont (Twister, Máxima velocidad, pero también La maldición y Máxima velocidad 2) y la historia fue escrita (aunque no el guión) por Steven E. De Souza (Duro de matar) y James V. Hart (Drácula de Bram Stoker). Los fanáticos de Lara Croft pueden dormir en paz, o no dormir más, porque Lara (Angelina Jolie) brilla de verdad. Cumple con todo lo que se espera de ella y más. Las escenas de acción se entienden y las peleas son más divertidas y creíbles. Lara/Angelina realiza toda clase de proezas y todas están bien. Además el fotógrafo del film parece ser el mismo que en los treinta usaba Marlene Dietrich, porque el rostro de la actriz protagónica está cuidado como pocas veces se ha visto en una pantalla. Más allá de las escenas de acción y de algunos (pero no todos) buenos chistes, el plus de interés está en la historia de amor del film. Lara se vuelve un personaje humano, con dilemas éticos y conflictos terrenales. La aventurera solitaria sabe que se paga un alto precio por hacer el bien pero igualmente sigue adelante. A pesar de las líneas de diálogo irónicas, La cuna de la vida no es una película cínica. Y aunque hay matices entre el bien y el mal, Lara Croft es buena y justa, noble y entregada a su misión de salvar el mundo. Si una vez deseamos una secuela mejor y la obtuvimos, no está de más desear una tercera parte que supere a esta y se convierta en la mejor y definitiva película de Lara Croft.
Santiago García.

Perdiendo mi religión 

Magdalene sisters. En el nombre de Dios (The Magdalene Sisters, Reino Unido/Irlanda, 2002). Dirigida por Peter Mullan.
Ficha técnica
ESTRENO
Puntaje: 2

Mullan se tira contra la institución católica contando la historia de tres chicas sometidas a vivir en un convento de Magdalenas. En el film se recorren de punta a punta todas las calamidades que una mujer (y una película) pueden sufrir. Las “hermanas” soportan brutalidades de forma gratuita, que van desde la violación hasta la separación de madres e hijos. En ciertas ocasiones, lamentablemente bastante seguido, aparecen películas como esta que exceden los lugares comunes, que evidencian la falta de ideas (a veces de director, guionista, actores, etc), o al menos de un tratamiento y un rigor estético que vuelva tales producciones atractivas, aunque sea para ser utilizadas como productos de la batea ´materia prima de discusiones con fecha de vencimiento´.
Los ángeles de Charlie 2: Al limite pecaba, según sus maldicientes, en un axiomático uso del soundtrack, de la exposición exacerbada de sus tres bellezas y del videoclipismo rápido y furioso que el director McG profesa. Pero después de ver En el nombre de Dios necesité una dosis de CA2, porque aquello que se ve de negativo en los ángeles se convierte en un grotesco en el film de Mullan, por sus argucias tamaño familiar y por su odisea inglesa en el sentido más godardiano del término.
Lo evidente es travestido en planos de gigantismos metafóricos donde se muestra la maldad de una monja que formula un discurso acerca de la dignidad y la impureza, mientras cuenta el dinero ganado en base a la explotación de esas chicas, acto siguiente se cambia de foco y se toma a la cruz para finalizar en un plano lamentable. Un uso a mano armada del género dramático mal digerido con ínfulas de denuncia (sabor a Iglesia con pepitas de sociedad hipócrita) y la lapidificación de un manual llamado: ´El grado cero de la sutileza´. Lo peor es que cientos de esas sutilezas paquidérmicas infestan la película, y todo es tan cliché, tan demodé que cualquiera puede salir después de casi dos horas mas católico que nunca y sobre todo embelesado por tres ángeles que hacen de lo obvio una celebración, no una sentencia previa.
Juan Manuel Domínguez.

miércoles, agosto 27, 2003

Imitación de la vida 

El clon (O Clone, Brasil, 2001). Dirigida por Jayme Mojardim, Mario Márcio Bandarra, Teresa Lampréia, Marcos Schechtman y Marcelo Travesso. Con Murilo Benicio, Giovanna Antonelli, Reginaldo Farias y Vera Fischer.
Ficha técnica
TV
Puntaje: 10

El clon fue una historia de espejos. Los personajes de la novela dirigida por Jayme Mojardim y equipo veían y vivieron a través de espejos. Este estilo de vida no implicaba la claridad, por el contrario, la historia de cada uno de los protagonistas sucedería cubierta con velos.
Los espectadores de El clon asistimos a una celebración del melodrama. Melodrama significa música más drama, esa combinación es vital para el desarrollo de la narración y depende del estilo del realizador. En El clon la banda de sonido estuvo a cargo de Marcus Viana, él fue el creador de El miraje, la maravillosa canción que acompañaría a los enamorados durante todo el relato. “Tan sólo por amor, la vida se rehace”, cantaba Viana; el relato necesitaba de la música y cada canción permitía la identificación de los personajes, fueron soberbios artistas pop los que cantaban (y encantaban) con sus canciones de amor.
El elenco de El clon es comparable, en nivel actoral, trayectoria en telenovelas, popularidad de los actores y pericia de los escritores, con Resistiré. No hubo distinciones entre los protagonistas y los personajes secundarios, había relato para todos y cada uno de los magníficos actores.
La potencia del producto arrasó, extenuó de placer a los espectadores. Mojardim escribe y rescribe un género que estaba agonizando. El pensamiento occidental se enfrentó con el oriental. El Islam se quedó sin palabras ante el avance científico, la clonación (en una inmensa metáfora acerca de las limitaciones de las escrituras ante el paso del tiempo), pero guardó un destino para todos aquellos creados por un Dios divino. En el final, cada uno de los protagonistas involucrados con Lucas y Jade tuvo un destino. “Maktub, estaba escrito”, sentenciaron los enamorados al reunirse en el desierto, todos encontraron un oasis. Sólo el clon carecía de destino, él era la creación de un hombre que quiso ser Creador. Leo caminaba sin rumbo por el desierto junto a su padre, ese plano infinito fue desolador, tan triste la suerte o la existencia de alguien que no fue, un ser que no pertenecía y que no tenía nada, ni siquiera historia. Leo era una copia; por más que se plantara ante Lucas y se miraran cual espejo, él no tenía posibilidad de alcanzar su felicidad, sus dedos sólo sentían el cristal, ya que Lucas era el que había vivido. No hubo esperanza para el clon. La historia no cedió al cliché y, una vez más, enalteció al género.
María Marta Sosa.

MUSICA PARA MIS OIDOS
La discografía de El clon llegó a la Argentina entre fines del 2002 y principios del 2003. El primer cd es El clon, este fenómeno contiene los ingredientes que hacen de la novela un soberbio melodrama, arranca con El miraje y sigue con las obras maestras a cargo de los clásicos intérpretes de música para telenovelas como Donato & Stefano, Franco de Vita, Jose Alberto, Melina León, MDO, Guaraná, más la increíble Luna interpretada por Alessandro Safina y el hit que tocan en los restaurantes árabes Habibi. El segundo cd, Marcus Viana Maktub, contiene la deliciosa versión en portugués de El miraje + bonus track en español + tres imponentes Maktub + desoladora Bajo el sol de Adriana Mezzadi + canciones árabes de la novela, completa junto a Las danzas del vientre la espléndida trilogía musical.
MMS.

Pop goes the Jewel 

Jewel: 0304
Warner / Atlantic. Producido por Lester Mendez.
Ficha técnica
DISCOS
Puntaje: 8

Si bien los discos anteriores de Jewel eran buenos, pecaban de un exceso de seriedad que les restaba frescura. Ahora Jewel volvió con 0304, y ya desde su tapa celeste con una foto de ella vestida de amarillo y rosa sabemos que estamos frente a algo distinto. Y lo estamos. Jewel se ha vuelto descaradamente pop, y la produce Lester Mendez, el productor de Shakira. En una primera escucha, las letras de singer-songwriter con referencias a Woody Guthrie y Marvin Gaye dentro de bases ultrapop y a veces dance pueden causar extrañeza. Pero este disco crece luego de ser escuchado varias veces. La primer mitad está muy bien, pero es en la segunda mitad del disco donde se nota realmente que estamos frente a algo grande. La power ballad Haunted es excelente. Y luego de esa canción el disco empieza a parecerse a The Cars, con moogs por todos lados y estribillos superpegadizos. Otras pop-jewels (je) que pueden encontrarse aquí son Sweet Temptation, Yes U Can, la protest-song America y el primer corte del disco, Intuition. 0304 es un album tremendamente adictivo, simpatiquísimo y divertido. Uno se imagina fans en campus universitarios llorando porque su ídola "se vendió", aunque no se dan cuenta de que estamos ante el mejor disco de la señorita Kilcher. Lamentablemente, en la Argentina se editó la "clean version", que censura las palabrotas. Una vergüenza.
Juan Martínez.

lunes, agosto 25, 2003

Los buenos, los malos y lo feo 

Sol de noche (Argentina, 2002). Dirigida por Pablo Milstein y Norberto Ludin.
Ficha técnica
ESTRENO
Puntaje: 4

A esta altura ya no es necesario cuestionarse si una gran historia hace a una gran película. Tampoco esa materia prima de calidad garantizaría una obra literaria de alto vuelo en un arte que no requiere una estética audiovisual compleja. Sol de noche se aleja del cine cada vez que puede para que su historia esté por encima de todo, falla cada vez que intenta relacionar esa historia con recursos cinematográficos. Es por eso que sus momentos estéticamente más afortunados se divisan en un fetichismo por los postes de luz y los cables de electricidad, que nada tienen que ver con esa historia a narrar.
Los momentos seleccionados de cada entrevista presentan claramente dos bandos: los buenos y los malos. Si bien el film llega a lograr declaraciones de contenido perturbador en varios entrevistados, siempre aparece la voz en off de Eduardo Aliverti para subrayarnos la maldad o bondad de cada uno de ellos. Es cierto que la mayor parte de la crítica atacó a la película principalmente por este costado oral, pero al menos es ahí donde se encuentra una búsqueda real de un riesgo artístico en el film. Más allá de cualquier sustento en la realidad, los planos de Olga marchando en soledad por una plaza contienen casi la misma perversidad visual que el último plano de Bowling for Columbine, en el que Michael Moore le deja de regalo la foto de una nena a Charlton Heston. Tampoco es posible encontrarle una razón de ser a la secuencia con planos de personas mirando fijo a la cámara, un recurso que por alguna extraña razón parece desaprovechar más el documental que la ficción y la cruza de ambos géneros. Sol de noche es una de esas películas en las que para su visión perjudica más contar el argumento que develar su final. Lamentablemente Milstein y Ludin eligieron la opción más cómoda al enfrentarse a la historia de Olga y Luis, apoyarse casi exclusivamente en el atractivo de su contenido sin una preocupación real por las formas.
Naza Chong.

domingo, agosto 24, 2003

Desde adentro 

Negocios entrañables (Dirty Pretty Things, Inglaterra, 2002). Dirigida por Stephen Frears.
Ficha técnica
ESTRENO
Puntaje: 6

Imposible dejar de verla como el regreso del director Stephen Frears esbozando un retrato del Londres marginal después de Ropa limpia, negocios sucios. Negocios entrañables abarca “temas serios y sociales” que se desarrollan más allá de los londinenses y los turistas, si bien se sitúa bastante alejada de la vertiente de realismo social al estilo Ken Loach o Mike Leigh.
En esta ocasión lo más efectivo es la elección de los temas y su tratamiento. La inmigración ilegal y el contrabando de órganos son centros de la narración de este thriller salpicado de romance sin consumar. Y en esos tópicos reside su originalidad. A pesar de que la estructura del relato está todo el tiempo a punto de caer en el lugar común, la historia lo mantiene al borde y logra salir a flote. Con algunas zambullidas no muy elegantes.
Okwe (Chiwetel Ejiofor) y Senay (Audrey Tatou) son dos inmigrantes, de Nigeria y Turquía respectivamente, que trabajan en el Baltic Hotel. El gerente es Señor Juan, maravilloso archivillano interpretado por un Sergi López creíblemente tirano y despreciable hasta el infinito, un negociante de pasaportes falsos a cambio de órganos. Toda la historia transcurre entre estos tres personajes, a los que se suman una prostituta negra y un médico chino, y los únicos personajes ingleses: dos oficiales de inmigración.
Entre todos estos refugiados, Okwe esconde un pasado oscuro y misterioso durante casi toda la película cuya resolución es tan torpe como apurada, tal vez para que pueda llegar y cristalizarse la justicia (social). He aquí la gran distancia con los realizadores “realistas” antes mencionados. Un casi final feliz a pesar de la fallida historia romántica y un par de cabos sueltos.
Fabiana Ferraz.

sábado, agosto 23, 2003

Matemática imprecisa 

Un hombre diferente (A man apart, Estados Unidos, 2003). Dirigida por F. Gary Gray.
Ficha técnica
ESTRENO
Puntaje: 1

Todo género cinematográfico parte de una fórmula cuasi – matemática. El así llamado género de acción desarrolló desde fines de los setentas un popular subgénero, definible como “películas de venganza”. Su fórmula (invariable a través de los años) se compone de un primer término en el cual se humaniza al héroe – policía o agente del FBI- presentándolo excesivamente cariñoso con sus seres queridos, brutal con sus enemigos e implacable a la hora de tratar con los negocios sucios. El segundo término consta del asesinato sanguinario de una persona que el héroe venera (esposa, hijo, compañero de aventuras) y desencadena el tercer término: espiral descendiente hacia la locura del héroe y búsqueda frenética de los responsables. El resultado es siempre igual: la venganza cura su dolor y el espectador festeja su triunfo.
Planteo entonces tres términos:
1) Un hombre diferente no intenta en ningún momento salirse de la fórmula y sin embargo falla rotundamente. La principal razón es que todo el mecanismo se basa en la identificación del espectador con el héroe. Ahora bien, si nuestro protagonista es un bodoque de carne, con cara de achuras y absoluta incapacidad de expresar una emoción, la identificación es improbable. Si además consideramos que se nos pide que sintamos empatía por un individuo xenófobo (ya de entrada expresa su odio hacia los mexicanos, masa indefinida en el film), homofóbico, obtuso y reaccionario, habría que plantearse si la paranoia nacionalista post 11 de Septiembre no ha ido demasiado lejos.
2) Van Damme, con sus glamorosos kicks, y Arnold, con su adorable frialdad, llevaron al subgénero a la cumbre en Corazón de León y Comando; el gorila de Diesel, carente de rasgos distintivos, es una pálida caricatura de ellos. El film es tan refrescante como un tarro de grasa y tan original como la mermelada.
3) El ya infaltable y abusivo montaje acelerado para las escenas de acción y la infinita cantidad de planos dedicados a remarcar las masculinidad de Diesel nada aportan y las supuestas innovaciones narrativas (pasado pandillero del héroe, compañero que duda en ayudar al vengador, colaboración forzada del narcotraficante encarcelado) no son más que recursos de manual efectivistas.
El resultado es una aberración fílmica y lo único que nos queda es preguntarnos si es el gusto del público el que permite la existencia de este tipo de películas. Lo mejor será resignarse: si la masa quiere sangre, sangre tendrá.
Guido Segal.

viernes, agosto 22, 2003

Mirando apenas la superficie 

Sendero de Sangre (The dancer upstairs, Estados Unidos/España, 2002). Dirigida por John Malkovich.
Ficha técnica
ESTRENO
Puntaje: 5

Esta primera película dirigida por John Malkovich es llamativa por varios motivos. Y no precisamente por ser muy original o novedosa, sino más bien por todo lo contrario. Sendero de sangre es un thriller político, (sub)género muerto al cual el paso del tiempo le juega muy en contra. Para confirmarlo basta con pensar en cualquier título de Costa-Gavras, cuya película Estado de sitio es constantemente citada por Malkovich. No importa si lo hace para homenajearla, tomarla de referencia o para contestarle, el simple hecho de incluirla habla de lo pasado de moda que está esta ópera prima. Otra aspecto que llama la atención es la elección de actores españoles. La acción transcurre en un país latinoamericano (aunque nunca se dice su nombre se trata claramente del Perú de Sendero Luminoso) pero todos hablan (mal) en inglés. Sin embargo, leen en español (los diarios, libros, etc, están escritos en este idioma). El efecto que esto produce es, primero, molesto y luego gracioso, pero gracias a los buenos trabajos de los actores –en especial los de Javier Bardem y Juan Diego Botto- ese efecto queda reducido (bueno, apenas un poco). Para señalar algún punto positivo, hay que decir que Malkovich acierta en emplear un tono medido y despojado de alardes y solemnidad, que consigue que el relato fluya sin problemas durante más de dos horas. También la construcción del protagonista interpretado por Bardem –un policía que investiga una célula revolucionaria y su
enigmático líder- es otro punto destacable. Pero la visión sobre Latinoamérica y sus conflictos es la de la típica mirada maniquea y superficial que muestra cómo un loco mesiánico y otros dementes irresponsables tratan de quebrar la pacífica convivencia de un pueblo. De las injusticias sociales y abusos del Estado, ni noticias. Solo hay referencias a los exabruptos que los militares cometen en sus operativos. Y es esta visión acotada lo que empaña el debut de Malkovich, quien por momentos se muestra como un director competente.
Sebastián Nuñez.

Vivo sonhando 

Rocha Que Voa (Brasil/Cuba, 2002). Dirigida por Eryk Rocha.
Ficha técnica
ESTRENO
Puntaje: 8

“Los sueños son los únicos derechos que no se pueden prohibir”
Glauber Rocha, Eztetyka do Sonho

De las múltiples vanguardias nacionales del cine político surgidas al calor de lo que a principios de la década del 60 se dio en conocer como Nuevo Cine Latinoamericano, una de los más destacables ha sido el Cinema Novo de Brasil. Su figura más importante fue el director Glauber Rocha, y en este documental es Eryk, su séptimo hijo, el encargado de trazar un recorrido a través de la vida y obra de su padre.
El puntapié argumental del film está basado en el exilio que vivió Glauber en Cuba, entre 1970 y 1972. Sin embargo esta premisa es tan sólo la excusa para un relato que jamás se reduce a lo biográfico: no es tanto la figura histórica, reveladora, o recuperativa de Rocha la que protagoniza el film; sino más bien es la película misma, la que hace participar al cineasta, sacándolo o trayéndolo a la pantalla, invocando a un artista y a un cine tan fabulosamente mitológico, como político y revolucionario a la vez.
El film en lo formal, narra a través de un montaje dinámico y de una cámara en mano que avanza y retrocede impacientemente, casi fascinada. Lo hace coherentemente acompañada de una fotografía de grano amplio, seco y dilatado, como ese sertao nordestino de Brasil que fuera protagonista indiscutido de los inicios del Cinema Novo. Entre los entrevistados están los grandes cineastas cubanos que fueron sus amigos, compañeros de trabajo e inspiradores. Nada más y nada menos que Tomás Gutiérrez Alea, Santiago Álvarez y Fernando Birri.
Ciertamente se trata de un film pletórico en recursos. Uno de los elementos que más impacta es la voz en off de Rocha iluminando a la audiencia con la férrea convicción en sus manifiestos: la Estética del Hambre y la Estética del Sueño.
Con ellos demuestra que su amor por Latinoamérica está arraigado en una militancia por un nuevo lenguaje visual que no registra la realidad, sino más bien que incide sobre esta. Y que, al mismo tiempo, participa del cambio y la acción a través de un cine popular, pero no populista.
Rocha que voa es un documental que demuestra que el cine político, poético, revolucionario y de ficción de Glauber Rocha (como el de nuestro Raymundo Gleyzer) no es un cine que gusta. Es un cine que apasiona.
Nicolás Pichersky.

domingo, agosto 17, 2003

Malcolm xXx 

Agente Cody Banks, súper espía (Agent Cody banks, Estados Unidos, 2003). Dirigida por Harald Zwart.
Ficha técnica
ESTRENO
Puntaje: 2

Agente Cody Banks, súper espía condesciende como relleno de las arcas de la novedad antigua en el subgénero espías. Aquel lugar en el que James Bond clavo su banderín declarando como raza y base sus estructuras narrativas, estableciendo las características fundamentales que hacen de un espía tal: una chica, un villano, salvar el mundo (previo recorrido del mismo) y gadgtes ( lujitos de la onda Lapicera-Lanzallamas, Medias-Paracaídas). Tales aggiornamientos serían un dogma a seguir durante mucho tiempo hasta la llegada de una rimbombancia cultural bien peluda: Austin Powers. El personaje de Mike Myers se convirtió en epidemia y desde entonces está lloviendo espías de todas formas y tamaños, desde Vin Diesel a Rowan Atkinson .
La fantasía de ayer y hoy que es Mini espías de Robert Rodríguez muestra en forma colosal la imaginación sin topes y la aventura desenfrenada. Su antónimo es un James Bond púber y sin chapa que trabaja para la CIA y debe salvar el mundo, donde no sólo se utilizan los recursos de aquel que sirve a su majestad sino que se los linkea al universo de Rodríguez. Pero la conexión que utiliza es una falsificación millonaria que copia a ojo lo que nace de las ideas, de la imaginación. Agente Cody Banks, súper espía atrasa en tiempo, fotocopia conceptos y jamás logra el encanto de su obvia génesis. La película de Harald Zwart languidece ante un protagonista como Frankie Muniz, una teen-fatale como Hilary Duff y un bellaco seco en características y triunfos. No existe talento u originalidad alguna, la cámara se pierde todos los momentos que pueden llegar a dar valor neto y plagia (mal) a los que sirven para masticar el tiempo. Cada gadget parece salido de la mezcla entre una heladera y dos aletas mientras que en Rodríguez parecen nacidas de cualquier aventura de superhéroe. El encanto, la aventura, la comedia y la falta absoluta de ideas para construirlas, las convierte en supernovas en ausencia . Agente Cody Banks, súper espía minúscula y pintada del modo mas tosco posible, igual que un pochoclo Josecito afuera del paquete.
Juan Manuel Domínguez.

In Jim We Trust  

Todopoderoso (Bruce Almighty, Estados Unidos, 2003). Dirigida por Tom Shadyac.
Ficha técnica
ESTRENO
Puntaje: 4

Sin duda, la dolencia más importante de Todopoderoso es la falta de lógica para sostenerse, pero esta ausencia es un ingrediente tan básico que lo que queda es... nada. O casi, teniendo en cuenta que hay tres o cuatro momentos cómicos –tal vez alguno más– que funcionan exclusivamente gracias a las irremplazables fisicidad y verborragia de Jim Carrey, bien asistido por Jennifer Aniston y Steven Carell.
Como si el diagnóstico no fuera lo suficientemente negativo, el padecimiento se amplía incluyendo síntomas tales como corrección política (un Dios negro interpretado por un aséptico Morgan Freeman) y discursos moralistas seudo-religiosos llevados al límite de la tontería.
Bruce Nolan es un cronista de TV agobiado por la suma de fracasos y omisiones ajenas que no le permiten ascender profesionalmente. Después de un día particularmente fatídico, el mismísimo Dios –agotado de sus reclamos– le otorga sus omnipotentes habilidades. Pero éstas, como es sabido, no incluyen la intervención en el libre albedrío de las personas. Sin embargo, esta cesión, que luego sabemos temporaria, ¿no es una violación a la voluntad de Bruce?
A partir de ahí y después de las comprobaciones iniciales de sus nuevos dones, que son de las pocas cosas disfrutables, la caída de la película es en picada. Los conflictos dramáticos están incorporados arbitrariamente y su resolución no es coherente con ninguna lógica –parece un concepto inexistente en el universo de los hacedores de Todepoderoso– y mucho menos con la lógica de la omnipotencia divina.
Queda la amarga impresión de que se quiso exprimir mucho más de lo que se podía (y debía) a unas ideas tan secas. El único poder de Todopoderoso reside en Jim Carrey y un par de situaciones apuntaladas por sus extraordinarios dones, esos que ya tenía antes de la intervención divina.
Fabiana Ferraz.

Michele´s World 

El hada ignorante (Le fate ignoranti, Italia, 2001). Dirigida por Ferzan Ozpetek.
Ficha técnica
ESTRENO
Puntaje: 7

Ya todos deben saber de qué trata El hada ignorante, del turco Ferzan Ozpetek, director de la interesante Hamam, el baño turco (1997). Los medios se encargaron de remarcarlo, como si fuese la primer película con personajes gays de la historia. Encima, en la publicidad que aparece en los diarios, hay un tagline que destila cierto tufillo homofóbico. Qué se le va a hacer, acá no aprenden nunca.
Lo que más resalta en la película es el cariño que tiene Ozpetek por sus personajes. Todos ellos están muy bien desarrollados y producen una simpatía inmediata, salvo la protagonista, Antonia (Margherita Buy), a quien sólo empezamos a querer cuando sabemos de sus intenciones. Es cuando ingresa en el mundo de Michele (Stefano Acorsi, protagonista de El último beso) -el amante de su marido recién fallecido- que empieza a ser feliz. En lugar de plantear un submundo peligroso, cosa que podría ocurrir tranquilamente en una película local de algún director viejote, Ozpetek plantea el mundo de Michele como un lugar hermoso donde cada uno puede hacer lo que se le antoje y siempre tendrá apoyo de sus pares. Una familia ampliada donde todos se quieren y se respetan. Es por eso que el final de la película, que no voy a revelar, me resultó bastante decepcionante, ya que no se condice para nada con lo que venía contando.
Ambos protagonistas están excelentes en sus papeles. También lo está el resto del elenco, que respira una frescura increible. Más allá de la ya mencionada decepción final, un par de criticas más pueden hacérsele a la película. La puesta en escena es por momentos bastante chata, hay algunos planos realmente feos, un par de giros de guión que resultan un tanto previsibles y una música a veces molesta.
Pero su frescura y el amor por su personajes hacen de El hada ignorante una película simpática y querible, y de Ozpetek -que ya tiene una nueva película llamada La finestra di fronte, protagonizada por la maravillosa Giovanna Mezzogiorno (¡aflojá con el elenco de El último beso, Ferzan!)- un director a seguir.
Juan Martínez.

sábado, agosto 16, 2003

La vie en noir  

La flor del mal (La fleur du mal, Francia, 2003). Dirigida por Claude Chabrol.
Ficha técnica
ESTRENO
Puntaje: 8

No es ningún secreto que los reyes suelen tener amantes y aventuras varias y sin embargo nadie proclama esto a los cuatro vientos. La razón es muy simple: en el viejo continente, las apariencias son lo primero para la realeza y la aristocracia. Chabrol parece saber esto de memoria y se explaya (una vez más) sobre la turbulencia pasional que esconden esas frías familias de doble apellido que dominan la campiña francesa. Lo cierto es que los Chagrin-Vasseur no dejan de luchar por mantener esa imagen de familia amena y afectuosa, aún si el asesinato, el incesto, la hipocresía y el autoexilio de uno de sus miembros amenazan con quebrar el status quo.
Al igual que De Palma, Chabrol ha aprendido a cargar con el mote de "alumno de Hitchcock" e incluso muestra en su último opus una llamativa autoconsciencia sobre el asunto. Basta citar al extenso travelling inicial, en el que la mansión burguesa se describe en detalle, inmersa en una delicada pieza musical típicamente francesa. La cámara desliza por los pasillos y nos entrega una profunda sensación idílica, violentamente finalizada por la imagen de una mano ensangrentada. El director, maestro a la hora de escatimar explicaciones, no retomará este momento hasta bien entrada la película y rellenará el espacio intermedio de pequeñas intrigas aristocráticas. El mérito está, sin dudas, en la lenta construcción de la tensión entre estas intrigas; el salvaje desenlace se va gestando en cada pequeña conversación y en cada gesto. Y asistimos una vez más al talento del director, quien introduce en cada charla banal una gota más para hacer rebalsar el vaso y se sirve de innumerables parlamentos sobre los méritos de la cocina francesa en comparación con la nortemericana para decirnos, en su código particular, que esta familia acomodada está a punto de desacomodarse.
La clave de todo el film está en dos personajes: la tía Line, esa truculenta patricida escondida en el cuerpo de una jovial viejecita, y el padre Gérard, villano oculto y vicioso. La tía es la unión al pasado familiar, el único personaje que conoce a fondo lo que está ocurriendo y no teme decirlo. Sus constantes flashbacks sonoros desdibujan un poco al alegre cinismo que la caracteriza, pero aún así ella teje desde la oscuridad la compleja trama familiar, siendo a la vez protagonista y testigo del incesto y del asesinato. El padre es la oveja negra, el aristócrata que no cuida las apariencias, y por eso debe morir. El castigo no le llega tanto por sus infidelidades o por la traición a su esposa, sino porque se sale de la lógica burguesa del parecer antes que ser. En ellos dos está la solución al enigma que el film plantea.
Sin deslumbrar pero a la vez sin aburrir, Chabrol nos entrega un película siniestra en un envoltorio colorido, un caramelo dulce que se torna agrio, una flor preciosa que tras sus pétalos guarda afiladas espinas.
Guido Segal.

viernes, agosto 15, 2003

Cambio dolor 

Cleopatra (Argentina/España, 2003) dirigida por Eduardo Mignogna.
Ficha técnica
ESTRENO
Puntaje: 2

Las ideas de Mignogna con las que predica en Cleopatra acerca del cine y de la libertad son indignantes. Cleopatra y Milagros son prisioneras de una vida inerte. Cleopatra es maestra jubilada, con un esposo desocupado y alcohólico (la actuación de Alterio es patética, pero no desentona con el resto del reparto). Norma Aleandro, sentada frente a cámara, comienza a narrar la historia del cambio y conservará, durante todo el metraje, esta infeliz complicidad con el espectador, con guiños, gestos y hasta mini monólogos en tono cómico. Natalia Oreiro -lejos del esplendor de Ricos y famosos, Muñeca brava y de sus encantadoras canciones- interpreta a una actriz de telenovelas alienada por el mundo del espectáculo, bulímica y pelada (las dos secuencias que ilustran la enfermedad y la escena en la que se corta el pelo son tan decorativas como todos los ademanes de la actriz para con su personaje). Las mujeres sufridas se encontrarán para emprender el “viaje iniciático” por el camino de la libertad. En la ruta a la idiotez (para Mignogna la libertad está asociada a la necedad, su discurso superficial no reflexiona, atrasa) Milagros hallará el amor (Leo Sbaraglia como un adusto chacarero, con sus correspondientes problemas familiares, para no bajar la intensidad del drama) y Cleopatra disfrutará las delicias de la redentora demencia senil (el plano final es tan imposible que deprime).
Mignogna no puede con un lote de actores enajenados. Cada uno recita sus afectadas líneas y presume con su secuencia de alto contenido emotivo, tan pedantes resultan que no pueden lograr ni una mirada creíble. Qué nos van a hablar de libertad, amor, movimiento, si la reflexión brilla por su ausencia y la narración vuelve sobre sí misma, negando las posibilidades que ostenta. El autor queda entrapado en otra película yerma (la red contiene a Evita (quien quiera oír que oiga), Sol de otoño, El faro, La fuga). Olvidar no es volver a nacer y si cambiamos dolor por libertad, este canje no garantiza la plenitud. Avanzamos por el deseo de continuar con el cine argentino que queremos vivar.
María Marta Sosa.

Poppy Tunes 

Fountains of Wayne: Welcome Interstate Managers
Virgin. Producido por Mike Denneen.
Ficha técnica
DISCOS
Puntaje: 10

Dos de las mejores bandas de la British Invasion sesentosa son Weezer y Fountains of Wayne, con la salvedad de que ambos son grupos actuales y norteamericanos. Pero su espíritu está anclado en esa década tan importante para el pop. Welcome Interstate Managers, el tercer disco de FOW, podria votarse como uno de los mejores 10 discos de 1964, si no fuera porque fue publicado hace sólo dos meses. El dúo dinamico formado por Chris Collingwood y Adam Schlesinger nos vienen con 16 canciones tan perfectitas como (adorablemente) anacrónicas. No es casual, ya que desde 1996 vienen haciendo eso. Y encima Schlesinger compuso aquella inolvidable canción llamada That Thing You Do! de la homónima gran película dirigida por Tom Hanks.
Este álbum no podía empezar mejor. La increible Mexican Wine emana perfección pop por todos lados. Y esto es sólo el comienzo. Este disco fluye como pocos, no hay una sola nota que suene mal en los 55 minutos que dura. En especial vale la pena rescatar joyitas como Stacy’s Mom, himno a las MILF’s del mundo y All Kinds of Time, de una belleza imposible, sobre un quarterback a punto de hacer un tanto, contada en ralenti -todo un hallazgo- y con el ex Smashing Pumpkin James Iha en guitarra. Hung Up on You es la canción country para que los odiadores de aquel subgénero redneck dejen de hacerlo. Y Fire Island es uno de los pop-tunes más dulces que haya escuchado jamás. ¿Un compilado de lo mejor de los 60? No, un nuevo disco de Fountains of Wayne.
Juan Martínez.

lunes, agosto 11, 2003

Vivir su vida 

Disputas (Argentina, 2003). Dirigido por Israel Caetano. Con Mirtha Busnelli, Belén Blanco, Dolores Fonzi, Julieta Ortega, Florencia Peña y Rolly Serrano.
Ficha técnica
TV
Puntaje: 9

La realización de Israel Caetano fue nuestra posibilidad de crear disputas. Caetano volvía a la televisión para discurrir con el mundo. Ese espacio donde de las disputas de los bandos, la opción de Caetano para hacer la revolución, saldrían las palabras para escribir esta historia de amor. Para ejecutar la querella, el director contaba con pactos preexistentes. La televisión argentina y sus mares de locura. Grande pá, La extraña dama, Marco, el candidato, Tumberos (después del impecable telefilm La cautiva, Tumberos fue el primer arca de este autor que navegaba en los mares de la tv), Petardos estuvieron entre los títulos de los capítulos. Las referencias a los casting “sábana” que debía pasar Majo para tener su show infantil ilustraban el mito del éxito. En el último capítulo, Gala, devenida en directora de cine porno, ante la negativa de su actriz a desnudarse, emprendería la defensa a la pornografía, al desnudo; todo lo que las actrices de Disputas interpretaron con elegancia y que aquellos falsos críticos condenaron desde sus sillas de panel, desde la omnipotencia gráfica o en calidad de “colega del medio”.
El cine argentinotambién recibió honores. Caetano homenajeó a Leonardo Favio con toda la velocidad del mambo, propuso otra vuelta para Comisario Ferro, evocó a Amelia Bence para rotular el capítulo en el que Amelia destronaba a la extraña dama. Toda una batería de saber popular para demostrar que la familia adoptiva podría sortear las decepciones de la vida y cantar la felicidad.
Caetano relató la vida de sus mujeres con una ternura desproporcionada (este adjetivo vale para la banda sonora que agotó de emoción con perlas de José Luis Perales, Nacha Guevara, Ataque 77, Ricardo Arjona); utilizó la búsqueda de cada protagonista para configurar la identidad de la familia; unificó las citas de cada capítulo, así como las aperturas y mini documentales que incluía después de los cortes, proclamando su amor al cine y su pericia como realizador de tv. Nos encontramos con una creación soberbia. Una realización impecable que iluminó la obra (Pizza, Birra, Faso; Bolivia; La cautiva; Un oso rojo; Tumberos) de Israel Caetano.
María Marta Sosa.

domingo, agosto 10, 2003

Camino a la perdición 

Narc, calles peligrosas (Narc, Estados Unidos, 2002). Dirigida por Joe Carnahan.
Ficha Técnica
ESTRENO
Puntaje: 8

En la primera secuencia de Narc, cuando el protagonista Nick Tellis (Jason Patric) da muerte a un dealer y hiere accidentalmente a una mujer embarazada y le provoca la perdida de su bebé, se encuentra inscripto tanto el registro hiperrealista y violento de la película como el destino de su protagonista. Debido a ese hecho, Tellis es suspendido de la fuerza, pero tiempo después será reclutado para investigar el asesinato de otro oficial acompañado por el impulsivo Henry Oak (Ray Liotta), amigo del policía muerto. En este nuevo caso, Tellis verá la posibilidad de redimirse de su pasado. Aunque no se hace explícito en ningún momento, se advierte que en ese pasado, en el que actuaba como agente infiltrado en bandas de narcotraficantes, Tellis se había vuelto adicto a las drogas y su vida se había convertido en un infierno.
Las vueltas argumentales y la resolución del asesinato no son lo más importante, ya que el acento está puesto en el poder de las imágenes y en la capacidad que tienen los recursos sonoros para potenciarlas. El camino que terminará en la autodestrucción de Tellis, está signado por una violencia extrema que irá repercutiendo en su mente y en su cuerpo. También nuestro cuerpo recibirá esa violencia a través de imágenes crudas reforzadas por música y efectos de sonidos contundentes. El director Joe Carnahan, ayudado por el fotógrafo Alex Nepomniaschy –quien entre otras películas trabajó en Safe, de Todd Haynes- y la música de Cliff Martinez -colaborador en más de una ocasión de Steven Soderbergh-, utiliza estos elementos con una pericia que envidiarían varios directores (Soderbergh y Christopher Nolan, por ejemplo) y acierta en narrar la película a través de escenas sintéticas sin mucho aporte informativo pero llenas de vitalidad y crudeza.
El final de ese camino que Tellis recorrió en busca de una reconciliación con su pasado se le revelará como el comienzo de una nueva pesadilla. Las marcas de su cuerpo son también las de nuestros ojos y oídos, principales destinatarios de la intensidad de esta muy buena película.
Sebastián Nuñez.

Morir intentando 

La mirada de los otros (Hollywood Ending, Estados Unidos, 2002) dirigida por Woody Allen
Ficha técnica
ESTRENO
Puntaje: 2

La mayoría de los últimos films del autor de Crí­menes y pecados se asemejan más a una pulsión en fuga que a una certidumbre en automático (un pecado que hubiera sido bastante menor), a una caricatura de aquellos caracteres que le daban a sus películas la forma de una partitura. Woody hace que hace pero no hace. Allen dejó sus sincroní­as minimalistas (aquel mechón de Manhattan) para sumergirse en la dulzura obvia y la melancolía petulante. Antes sus personajes eran no adorables sino perfectamente frágiles y hasta excesos de delineación, criaturas pasivas de sus velocidades (como aquel Harry y sus secretos).
"Amor y dulzura, fuerza y coraje, cuatro puntos cardinales con los que navegar", cantan los Café Tacuba. Allen se canaliza y digiere aquellos cuatro caminos para hacerlos una autopista en clave de embotellamiento. La mirada de los otros esboza una 'crítica´ a Hollywood que los alleniados, discretos necrófilos, verán como un duro golpe a la maquinaria de las películas millonarias. Allen le inserta una moneda a todos sus players de siempre: la neurosis, la familia, el amor y el sexo y hace del altibajo una dicha y del timing una utopía. Jugó ya varias veces con esos temas, el problema es que ahora parece superfluo, fetichista de un humor y amor para entendidos que, aun leí­do con afecto (corre con esa ventaja) sólo logra cantidad y jamás calidad. La explotación que realiza de la ceguera es grosera y un ejemplo de las muchas trabas autoindulgentes con las que parece protestar en voz baja. Sus flirteos con sus viejos caprichos y los de 'los otros` permiten dudar de por qué se lo lee y ve con tanta piedad (al menos en Argentina) mientras los hermanos Farrelly son exprimidos por la supuesta falta de inteligencia en sus estrenos.
Allen no se repite sino que se canibaliza en gags petrificados, ironí­as de vuelo nulo y actores de relleno para el supuesto caramelo psicoanalítico que es Woody. Un Media hora, difí­cil de encontrar y que mientras consumimos nos hace flagelarnos con el pasado, con sabores mejores.
Juan Manuel Domí­nguez.

sábado, agosto 09, 2003

Las chicas sólo quieren divertirse 

Los ángeles de Charlie: Al límite (Charlie’s Angels: Full Throttle, Estados Unidos, 2003) dirigida por McG.
Ficha técnica
ESTRENO
Puntaje: 9

The girls are back in town. Y volvieron con todo. Desde su espectacular comienzo, sabemos que Al límite va a ser algo grande. Y lo es. Mucho. Si la primera entrega era una especie de compilado de todo lo que podía entrar dentro de la cultura pop de los ultimos años, entonces Al límite es directamente, lisa y llanamente, la cultura pop en estado puro. Cita sobre cita sobre cita conforman un sanguchazo pop a todo color y para ser escuchado a máximo volumen. La excusa argumental es imposible a propósito y no importa. Lo que importa es divertirse a más no poder con estos tres maravillosos ángeles, con sus raros peinados viejos, su tendencia a escuchar hermosas pop-tunes de décadas pasadas y su excesivo conocimiento de todo todo todo, lo que las hace brillantes en su trabajo. Y esto hace tambien la película. Divertirse. Y divertir. Y vaya si lo hace. Pero hay un problema. Y no es pequeño. Se trata del reemplazo del Bosley original (Dios, eeeehhh, Bill Murray) por el insoportable african american (not that there’s anything wrong with that) que es Bernie Mac. Sus intervenciones son lo único que impide a esta película elevarse a la categoría de obra maestra, y también le impide ser mejor que la primera, que sí lo era. Más allá de este desliz, todo el resto del elenco es absolutamente adorable. Desde las tres chicas superpoderosas que son Drew, Cameron y Lucy hasta Demi Moore, pasando por los increibles John Cleese, Luke Wilson, Matt LeBlanc (haciendo casi literalmente de Joey Tribbiani otra vez), Crispin Glover y (take a bow) Bruce Willis (un cameo para el recuerdo), todos, todos, todos, salvo Bernie Mac, están absolutamente perfectirijillos. Es una lástima que esta hermosura no llegue a serlo. Blame it on the Mac. Pero con lo que hay, alcanza y sobra para hacer feliz a uno (por lo menos a mi). Charlie’s Angels forever!!!!
Como dicen los (subvalorados) N’Sync: “This must be... Pop”.
Juan Martínez.

viernes, agosto 08, 2003

Un día en la vida 

El juego de la silla (Argentina, 2002) dirigida por Ana Katz.
Ficha técnica
ESTRENO
Puntaje: 8

La ópera prima de Ana Katz puede definirse como película-ensayo, subgénero o estilo que Rebeldes y confundidos llevó a su punto máximo. Lo que eran los adolescentes en el último día de clases para Linklater se transforman en una familia de clase media venida a menos que espera la visita fugaz de un hijo que vive en el exterior, pero ambos films mantienen en común un detalle clave, la contemplación. Katz se acerca con cariño a sus personajes, sin creerse nunca un ser superior a ellos sólo por poder decidir sobre sus formas. Hasta en las situaciones más odiosas o embarazosas, esas que producen vergüenza ajena, el retrato familiar es sincero en El juego de la silla, tal vez su principal diferencia con El cumple, película que mamarrachaba miserias burguesas en un espacio temporal también inferior al de las 24 horas. Toda la distancia que imponía Postiglione en la segunda parte de su trilogía se opone a la decisión de Katz de interpretar al personaje que refleja el nivel de ternura del film.
Por momentos contorneando el peligroso grotesco, pero nunca utilizando trazos gruesos, El juego de la silla retrata la vuelta de Victor luego de pasar varios años en Canadá. Ese día que se muestra como una eternidad para Victor, a fuerza de momentos incómodos que generan empatía con su personaje, se traza con la soltura de la comedia que permite el goce de quienes estamos del otro lado.
Tal vez sería más justo obviar este detalle, pero la calidad artística del film (y de varios otros recientes estrenos nacionales) exigen que se empiece a llamar la atención ante la aparición de los molestos fuera de foco que se producen por la ampliación de formatos accesibles económicamente (en este caso digital) a 35mm. Desconozco hasta dónde puede evitarse, pero por momentos impide el disfrute que la película merece.
Naza Chong.

jueves, agosto 07, 2003

Número cero 

Este es el primer post de cinequanon. No se suponí­a que fuese de esta manera. No importa. La idea es construir un sitio, pero mientras no consigamos un webmaster gratuito esta es nuestra única alternativa. No tenemos idea sobre blogs, templates o nada que se relacione con html o cualquier tipo de programación, por eso es que se ve así la página. Tampoco nos importa. ¿Y ahora? Tal vez empezar a escribir sobre cine, música, videos y otros caprichos...

PD: la idea no es que en la firma aparezca cine, pero son más de las cinco de la mañana y, para que negarlo, estamos en pedo. Cuando alguien sepa decirnos como cambiarlo y no quedar tan estúpidos, lo haremos. También nos gustarí­a saber como hacer para que nuestro emilio aparezca en el post. Por las dudas acá va el temporario: cinequablog@hotmail.com

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